9.19.2015
INVITACIÓN IV Conferencia General de la Coalición Latinoamericana y Caribeña de Ciudades contra el Racismo, la Discriminación y la Xenofobia
1.22.2010
Composición de la Cámara de Diputados de la Nación
Como resultado del mensaje de las urnas del 28-J -con el recambio legislativo- el nuevo período de sesiones ordinarias a comenzar el próximo 1° de marzo, con el penúltimo discurso de Cristina Fernández de Kirchner, se cierra el ciclo histórico iniciado en mayo del 2003 con el arribo de Néstor Kirchner a la Casa Rosada, quien ahora estará sentado en una banca. Para algunos finaliza un proceso donde las leyes tenían la impronta del FpV.
El kirchnerismo supo aprovechar al máximo las mayorías en ambas cámaras, especialmente en Diputados, donde el titular del bloque oficialista, Agustín Rossi, llevó adelante una gestión con pocos sobresaltos. Salió invicto en este período, aunque en los últimos tiempos, como un ejercicio de lo que se viene, tuvo que acceder al pedido de la oposición para modificar algunos puntos de los proyectos enviados por el Ejecutivo, pero no en la centralidad de los mismos, sino en cuestiones formales, de lo contrario no contaban con los votos suficientes paras sancionar o para conseguir quórum.
Seguramente los líderes del FpV de la Cámara baja van a extrañar a Eduardo Lorenzo Borocotó y todos sus émulos, pero desde la bancada que lidera el santafesino confían en que la cifra de 84 varones y mujeres, no será un impedimento, sino una base para negociar con los bloques afines, tanto sea de derecha, centro y centro izquierda.
Un desafío que demandará el ejercicio de consensuar algo al que no están acostumbrados, dado que siempre privó la imposición de ser mayoría. Quedarán para el recuerdo aquellas sesiones en que la oposición solicitaba modificaciones con sólidos argumentos, pero el miembro informante se limitaba a responder: “no se acepta” y desde la presidencia inmediatamente se convocaba a votar, con la tranquilidad de saber de antemano que el tablero electrónico no le depararía sorpresa, sino la confirmación de que la cooptación rendía frutos al precio que sea, como siempre se deslizó en voz baja, sin dar nombres.
Cuando se concrete la primera reunión de Labor Parlamentaria y fundamentalmente en el recinto, se podrá comprobar hasta donde llega la capacidad de negociación de Agustín Rossi, vigilado de cerca por Néstor Kirchner, aunque lejos de la mesa de negociaciones por razones obvias porque no es su estilo de sentarse a dialogar, sino de imponer, como admiten sus incondicionales seguidores.
Desde ya que los siete integrantes del Frente Cívico de Santiago del Estero, están en una bandeja de plata, además de acceder a todos sus reclamos en cuanto a designaciones en la Cámara o los de su jefe, el gobernador Gerardo Zamora.
También se develará la incógnita de cuál será el funcionamiento de la oposición, en particular los bloques con peso a la hora de las decisiones.
No somos iguales
Por el lado de lo que fue la Alianza Social se produjo como era previsible la diáspora para alegría de todos sus protagonistas como lo admitieron a Parlamentario sus principales dirigentes.
La UCR pinta como la segunda fuerza con 43 miembros, mientras que las huestes de Elisa Carrió se queda con apenas 19, con lo cual es desplazada del tercer lugar por el flamante bloque Peronismo Federal que oscila en los 30 varones y mujeres que rompieron con la pareja presidencial por diferentes motivos.
En cuanto a la promocionada centroizquierda por ahora brillan por su ausencia los intentos de unidad, a lo sumo se pueden llegar a agregar al bloque de Pino Solanas o el de Martín Sabatella.
Un arco ideológico que llega a las fuerzas socialistas en sus dos versiones, las huestes de Margarita Stolbizer, entre otras.
En principio el panorama en la Cámara baja está mucho más claro que la anterior composición. Los escarceos para conformar un bloque sólido en el espacio de centroizquierda están muy verdes, como siempre las ambiciones personales privan antes que el espacio político al cual representan. La oposición tendrá una impronta de 139 diputados. Eso sí, con el correr del año se verá como juega cada uno de ellos. Por ahora, están aglutinados contra la política oficial, pero a medida que se aproximen las elecciones, variará seguramente el comportamiento.
Sin lugar a dudas el nuevo escenario del recinto de la Cámara baja será una prueba hasta donde llega la famosa convivencia democrática, cuya primera prueba es en la elección de las autoridades del Cuerpo y recién en febrero o tal vez marzo, se defina las presidencias de las comisiones. Habría que ver si la oposición hace valer los votos obtenidos el 28-J. Cuestión de esperar.
Mapa de la Cámara de Diputados
FpV (84):
Buenos Aires: (23) Octavio Argüello, Gloria Bidegain, José María Díaz Bancalari, Graciela Giannetassio, Jorge Landau, María Laura Leguizamón, Ariel Pasini, Adriana Puigrós, Ramón Ruiz, Adela Segarra, Juan Carlos Sluga., Juan Carlos Lorges, Remo Carlotto, Juliana Di Tullio, Omar Plaini, Néstor Kirchner, Héctor Recalde, Diana Conti, Carlos Kunkel, Luis Cigogna, Dulce Granados, Mariano West y Carlos Moreno.
Capital Federal (1): Juan Carlos Gullo.
Catamarca (2): María Acosta y Dalmacio Mera.
Chaco (4): Viviana Damilano Grivarello, Antonio Morante, María Pillati Vergara y Sandra Mendoza.
Chubut (2): Rosa Chiquichano y Juan País.
Córdoba (2): Nora Bedano y Carmen Nebreda
Corrientes (2): Hugo Perié y Eduardo Galantini
Entre Ríos (2): Raúl Barrandegui y Antonio Alizegui
Formosa (4): María de la Rosa, Luis Fernández Basualdo, Rafael López y Juan Carlos Díaz Roig
Jujuy (3): Eduardo Fellner, Marcelo Llanos y María Bernal.
La Rioja (4): Hilda Aguirre de Soria, Alberto Paredes Urquiza, Jesús Rejal y Jorge Yoma
Mendoza (4): Patricia Fadel, Juan González, Guillermo Pereyra y Omar Félix
Misiones (6): Juan Irrázabal, Stella Leverger, Timoteo Llera, Julia Perié, Alex Ziegler y Silvia Risco.
Río Negro (1): Jorge Cejas
Salta (2): José Vilarino y Fernando Yarade
San Juan (5): Graciela Caselles, Juan Carlos Gioja, Ruperto Godoy, Daniel Tomas y Margarita Ferrá de Bartol
Santa Cruz (3): Beatriz Korenfeld, Evaristo Rodríguez y Blanca B de Peralta.
Santa Fe (4): Gustavo Marconato, Alejandro Rossi y Agustín Rossi y Paulina Fiol
Tierra del Fuego (3): Mariel Calchaquí, Rubén Sciutto y Rosana Bertone
Tucumán (7): Germán Alfaro, Alfredo Dato, Susana Díaz, Gerónimo Vargas Aignasse, Stella Maris Córdoba, Juan Salim y Mirian Gallardo
Peronismo Federal (30)
Buenos Aires (10): Francisco de Narváez, Felipe Solá, Claudia Rucci, Gustavo Ferrari, Alfredo Atanasof, Juan José Alvarez, Roberto Mouillerón, Eduardo Amadeo, Raúl Rivera y Natalia Gambaro.
Santa Fe (6): Jorge Obeid, Walter Agosto, Daniel Germano, Celia Arena, Juan Carlos Forconiy y Carlos Carranza.
Entre Ríos (2): María Cremer de Busti y Gustavo Zavallo
Córdoba (1): César Albrisi
Río Negro (1): Lorena Rossi
Salta (2): Beatriz Daher y Walter Wayar
Mendoza (1): Enrique Thomas
Misiones (1): Ramón Puerta
La Pampa (1): Irma García
San Luis (5): Alberto Pérez, Nora Videla, Ivana Bianchi, Mario Merlo y Sergio Pensa
Bloque de la UCR (43)
Buenos Aires (8): Rubén Lanceta, Sandra Riobó, Norberto Erro, Daniel Katz, Ricardo Alfonsín, María Storani, Gustavo Serebrinsky y Juan Pedro Tunessi
Capital Federal (2): Silvana Giudici y Ricardo Gil Lavedra
Chaco (2): Carlos Urlich y Pablo Orsolini
Córdoba (7): Héctor del Campillo, Heriberto Martínez Oddone, Silvia Storni, Oscar Aguad, Gladys Espíndola y Hipólito Faustinelli
Corrientes (3): Agustín Portela, Rodolfo Fernández y Lucio Aspiazu.
Entre Ríos (3): Gustavo Cusinato, Atilio Benedetti y Jorge Chemes
Formosa (1): Ricardo Buryaile
Jujuy (3): Miguel Angel Giubergia, Beatriz Guercia y Mario Fiad
La Pampa (2): Eduardo Kenny y Ulisis Forte
La Rioja (1): Julio Martínez
Mendoza (4): Silvia Lemos, Sergio Pintos, Ricardo Manssur y Mariana Juri
Neuquén (1): Horacio Quiroga
Río Negro (1): Hugo Castañón
Santa Cruz (2): Eduardo Costa y Elsa Alvarez
Santa Fe (1): Jorge Alvarez
Tucumán (2): Norah Castaldo y Juan Casañas
Bloque Coalición Cívica-ARI (19)
Buenos Aires (7): Horacio Piemonte, Elisa Carca, Marcela Rodríguez, Héctor Flores, Juan Carlos Morán, Adrián Pérez y Elsa Quiroz
Capital Federal (6): Patricia Bullrich, Claudia Gil Lozano, Fernando Iglesias, María Reyes, Elisa Carrió y Fernando Prat Gay
Córdoba (2): Griselda Baldata y Juan Carlos Vega
Chaco (1): Alicia Terada
Entre Ríos (1): Hilda Re
Santa Fe (2): Susana García y Carlos Comi
PRO (12)
Buenos Aires (5): Christian Gribaudo, Lidia Satragno, Gladys González, Silvia Majdalani y Soledad Martínez
Capital Federal (6): Federico Pinedo, Gabriela Micheti, Esteban Bullrich, Paula Bertol, Jorge Triaca y Laura Alonso
Mendoza: (1): Omar De Marchi
Frente Cívico por Santiago del Estero (7) : José Herrera, Ana Luna de Marcos, Mirta Pastoriza, Jorge Pérez, Daniel Bru, Norma Abdala de Matarazzo y Cristian Oliva
Bloque GEN (5) : María Virginia Linares, Margarita Stolbizer, Fabián Peralta, Horacio Alcuaz y Jerry Milman
Proyecto Sur (5) : Fernando Solanas, Alcira Argumedo, Jorge Cardelli, Liliana Parada y Claudio Lozano.
Bloque Socialista (6): Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, Lisandro Viale, Miguel Barrios, Mónica Fein y Alicia Ciciliani
Encuentro Popular y Social (5): Ariel Basteiro, Jorge Rivas, Vilma Ibarra, Victoria Donda Pérez y Cecilia Merchan
Bloque SI (2): Eduardo Macaluse y Verónica Benas
Frente Cívico y Social de Catamarca (3): Raúl Paroli, Genaro Collantes y Mariana Veaute
Bloque MPN (3): Alicia Comelli, José Brillo y Olga Guzmán
Frente de Todos (3) : María Areta e Ingrid Jetter
Bloque de la Concertación (2): Jorge Alvaro y Hugo Prieto
Frente Nuevo Encuentro (2): Martín Sabbatella y Graciela Iturraspe
Dignidad y Trabajo (2) : Manuel Amor Morejón, Mario Vargas y Nancy González
Peronismo cordobés (3) : Jorge Montoya, Francisco Fortuna y Estella Garnero
Peronismo pampeano (3) : María Cristina Regazzoli y Roberto Robledo
Frente Cívico Córdoba (2): Gumersindo Alonso y Susana
Corriente Peronista Federal (2): Julio Ledesma y Patricia Gardella
Bloques unipersonales (15)
Bloque Consenso Federal (1) : Juan Carlos Scalesi
Peronismo bonaerense (1) : Graciela Camaño
Peronismo salteño (1): : Marcelo López Arias
Salta Somos Todos (1): Alfredo Olmedo
Bloque PRS (1) : Mónica Torfe
Bloque Proyecto Progresista (1): Nélida Belaus
Diálogo por Buenos Aires (1) : Miguel Bonasso
Partido de la Concertación (1): Silvia Vázquez
Movimiento Popular Fueguino (1): Miguel Angel Castro
Partido Liberal (1) : José Arbo
Valores para mi país (1) : Cynthia Hotton
Encuentro por la Victoria (1): Carlos Heller
Peronismo jujeño (1) : Mario Martiarena
Unión por San Juan (1) : Mauricio Ibarra
Bloque DP (1) : Carlos Favario
Textual: Fte. parlamentario.com
7.22.2009
En la semana que pasó, el cuerpo de una maestra fue encontrado en un aljibe. Esa fue la represalia por no haberse dejado violar. La escena es horrenda y sin embargo tan común que el relato podría servir para más de un caso. Es que no es un hecho aislado, ni siquiera un crimen común. La antropóloga e investigadora Rita Segato lo tipifica, directamente, como un genocidio que tiene focos pero no fronteras. Porque para ella el género, por definición, es violencia. Una violencia ancestral pero permanentemente aggiornada, fundadora de todas las estructuras de poder.
Ser mujer en Latinoamérica es peligroso. Los femicidios de Ciudad Juárez y Guatemala, los crímenes de mujeres en El Salvador, en Mar del Plata, Río Negro o el conurbano bonaerense y la aparición de cuerpos mutilados de mujeres pobres hablan de nuevas formas de violencia que emiten mensajes en varios sentidos. Hacia las víctimas potenciales, alimentándoles un miedo innombrable, y hacia otros agresores, como si en cada violación o muerte provocadas estimularan las redes de un poder invisible. “Para el género no hay paz”, advierte la antropóloga argentina Rita Segato, profesora del Departamento de Antropología de la Universidad de Brasilia, que investigó las torturas y asesinatos de Ciudad Juárez. Y esa concepción cruenta del sexo sobre los cuerpos de las mujeres aparece bajo formas específicas de represión que atraviesan los genitales femeninos. “Todavía estamos en la prehistoria patriarcal de la humanidad”, dirá Segato.
¿Qué función cumple la violación en los actos de violencia contra la mujer?
–Cuando analicé la situación de Ciudad Juárez me pregunté por qué en estas nuevas formas de guerra es tan importante secuestrar, torturar, demolir, desmontar, deshacer el cuerpo de la mujer mediante la agresión sexual. Pero, cuidado, es un gran equívoco llamarlos crímenes sexuales. Es una agresión por medios sexuales pero no con objetivos sexuales. El deseo sexual es algo totalmente diferente. La respuesta es porque a partir de la agresión sexual a esa mujer, se ataca al otro. Los femicidios en el Congo, por ejemplo, son la destrucción genital de las mujeres. Porque en el imaginario patriarcal, que es hegemónico y en el cual estamos todos enredados, la destrucción del cuerpo de la mujer es la desmoralización no tanto de aquélla sino de los hombres que deberían ser capaces de tenerla bajo su tutela, de protegerla.
¿Esto habla de una guerra moral?
–De una guerra moral muy fuerte en este mundo de guerras no convencionales. La estrategia de la desmoralización del enemigo es central y la práctica para desmoralizar a ese enemigo es la usurpación y la destrucción sexual del cuerpo de sus mujeres.
¿Hablar de la “destrucción sexual” a través de la violación es literal? ¿Desde qué punto de vista?
–Que la violación signifique la destrucción moral de la mujer es una idea patriarcal que se tragaron los feminismos, que acataron muchos conceptos puritanos y que es un error. La violación no es un crimen sexual, sino un crimen que lastima, mata, deja daños permanentes, que formula la sexualidad de una forma que las mujeres no percibimos. Es la lección patriarcal de la sexualidad. Por supuesto, no es bueno ser violada porque deforma otras posibilidades de la sexualidad, que es secuestrada para el patriarcado. En todo caso, la violación es el suicidio moral del violador, no del violado. Que estés muerta moralmente porque tuvieron acceso sexual a tu cuerpo es una imagen patriarcal que nos inculcan. Para las mujeres esto no es así: la vida sigue.
¿Por qué se refiere a un estado mundial de guerras no convencionales para enmarcar este tipo de violencia?
–Tenemos un escenario de nuevas formas de la guerra que no sólo se da en Latinoamérica. Ya no se trata de dos ejércitos, sino de una guerra difusa y generalizada que asume formas diferentes, como la guerra Estos grupos insurgentes contestatarios, las guerras maras, las mafias, las guerras de la policía contra los pobres y los no blancos, que son las nuevas formas del autoritarismo estatal. Estas situaciones dependen del control de los cuerpos, sobre todo del cuerpo de la mujer, que siempre tuvo una gran afinidad con el territorio. Y cuando el territorio se apropia, se lo marca. Sobre él se colocan marcas de la nueva dominación. Siempre digo que el cuerpo de la mujer fue la primera colonia.
¿Qué ocurría con los cuerpos de las mujeres en los períodos de “guerras convencionales”?
–El vencedor tomaba el espacio físico y el cuerpo de mujer era contiguo y continuo al territorio. Había una transferencia histórica en ese cuerpo de mujer. Hoy, la destrucción por medio de formas de crueldad es práctica rutinaria, y ponerles nombre es central para poder exigir investigaciones pormenorizadas y para crear vocabularios. Es imprescindible su separación de los crímenes comunes. El género es una máquina genocida y los jueces participan del género. Son hombres, nadan confortablemente en la atmósfera hegemónica patriarcal. Y para el género no existen tiempos de paz.
En su investigación sobre los femicidios en Ciudad Juárez, se refiere a esas marcas como “la escritura en el cuerpo de las mujeres”.
–En todo esto el cuerpo de la mujer cae porque es el lugar donde se emite, donde se escribe ese mensaje de “yo puedo más, yo te destruyo moralmente”. Porque esa destrucción del cuerpo femenino es entendida como una subordinación moral de todos aquellos hombres que no participan de ese acto salvaje comunal de la fratría masculina. Es una estructura nueva en este período histórico. En ese sentido, Ciudad Juárez es paradigmática en esta guerra difusa de confrontación, de competición entre mafias que son un paraestado y que pueden tener más poder que las instancias estatales. En definitiva, se trata de un mismo fenómeno: la opresión de las mujeres. Estoy de acuerdo con el discurso feminista cuando sostiene que la violencia contra la mujer tiene que ver con las relaciones de género.
¿Aparecen como formas específicas de represión?
–Y que pasan por los genitales femeninos, por su sexualidad. Aunque también se manifiestan como formas de represión sobre el cuerpo de hombres que son colocados en una posición femenina. Como el caso del policía norteamericano que en 1997, tras detener a un inmigrante haitiano en una calle de Nueva York y llevarlo a la comisaría, le introdujo un palo de escoba en el recto, provocándole graves lesiones. También están los ejemplos de abuso y tortura de prisioneros encarcelados en la prisión de Abu Ghraib, en Irak, como dominación expresada en términos de intrusión sexual en el cuerpo masculino, que es la feminización de ese cuerpo bajo la forma de destrucción moral.
Lo que describe parece la explosión de la ilusión de la modernidad...
–Claro. Infelizmente, la buena definición del Estado como espacio neutro donde todos entran con sus demandas y reivindicaciones no es lo que se observa. El caso específico de las mujeres es considerado un apartado, un capítulo secundario de los grandes temas universales. Falso. Mi libro, Las estructuras elementales de la violencia, no es sobre violencia de género sino sobre cómo el género es violencia y esa violencia es la fundadora de todas las otras formas de violencia. Es la fundadora de un edificio completo, jerárquico de expropiación para construir poder y, por lo tanto, violento.
¿Podría mencionar una escena fundante?
–La relación hombremujer, la primera escena familiar donde emerge el sujeto, es una escena fundadora de lo que llamo la prehistoria patriarcal de la humanidad. Pienso que todavía estamos en la prehistoria, con una concepción cruenta del sexo, hasta poder superar el patriarcado. Con la modernidad, el espacio doméstico se privatizó, fue pulverizado. No existe posición peor para la mujer que la familia nuclear.
En los últimos tiempos, desde diferentes sectores de poder, se hizo visible una política marcada de dominio de los cuerpos de las mujeres.
–El año pasado terminé de escribir el libro Cerrando filas, religión y política hoy, que trata sobre el control de los cuerpos en las religiones. Estamos en una época de paradigmas fundamentalistas en la política. La tendencia fundamentalista del Islam también es fortísima en el cristianismo. Hay una presión para que las políticas se encuadren dentro de un paradigma de elaboración de signos de identificación y que esos signos sirvan para cerrar filas en diferentes sociedades. En el fundamentalismo católico, toda la guerra sobre el aborto, sobre el control de la natalidad no es moral ni doctrinaria, sino política. Ese cuerpo de la mujer debe manifestar que tiene dueño. Es el enlatamiento de las identidades, y tiene que ver con la fuerza de las políticas de la identidad en este momento. Plantar una bandera desde una perspectiva fundamentalista y territorial de la política no tiene una razón moral, sino de dominación fuerte.
En sus trabajos propone tipificar los casos de femicidios de Ciudad Juárez o Guatemala como un nuevo tipo de genocidio.
–La invención del genocidio como lo conocemos hoy, no es simplemente el ingreso de un ejército a un pueblo para pasar a cuchillo a todos sus miembros. Es un exterminio programado y a veces a largo plazo. Si observamos ese exterminio como absolutamente racional –y no soy yo quien lo dice sino Hannah Arendt–, esa posibilidad de planificar el genocidio como una máquina burocrática es moderna y comienza con la conquista de América.
¿Qué herramientas deberían pensarse para instrumentar esa categoría?
–Existen pocas instancias jurídicas en el campo de los derechos humanos que puedan ser utilizadas por cortes importantes. Debe generarse la eficacia simbólica de la Justicia y crear categorías de genocidio. Crear nuevas formas de blindaje, de autodefensa. Nuevas formas de sensibilidad ética que tomen en cuenta las modalidades operativas de destrucción sobre el cuerpo de la mujer, que son diferentes de los llamados crímenes comunes. Hay un gran genocidio de género. En este período particular, los pueblos del mundo deberían exigir que se realicen investigaciones y se juzgue a quienes planifican hacer la guerra en el cuerpo de las mujeres.